miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Una nueva ley de educación?

Cada cuatro años surge el mismo debate. ¿Es necesaria cambiar la ley de educación? Desde mi punto de vista es necesario, debemos promover una educación pública y de calidad, pero ¿ esto lo solucionamos con una ley? Me gustaría creer que si , así todo se podría solucionar en un pequeño despacho donde los más ilustres personajes del panorama actual gastasen miles de hojas, litros de tinta en buscar un sistema perfecto, sin fisuras. Pero el caso es que la ley no es la que educa, los que enseñan son los profesores.
Nosotros, los aprendices de profesor, entramos con nuestra vocación , con nuestras ansias de encontrar en esta carrera la clave para enseñar, que nos mostraran didáctica, que saliésemos de la carrera capacitados para poder llevar  acabo nuestra tarea docente ¿no es eso lo que busca el plan Bolonia? 
La calidad de los profesores es fundamental para mejorar la educación, para innovar, para así mejorar la sociedad del futuro y no quedarnos anquilosados en el presente y futuro pasado. Así que por favor, a aquellos gobernantes que me lean ( soy optimista, ¿y qué?) por favor miren como funcionan las facultades de educación.
Estoy hablando desde la experiencia propia de un estudiante de primaria que ve como cada día se desplaza de Vigo a Pontevedra para no hacer nada. Un manco podría contar con los dedos de su mano los profesores que nos han enseñado algo de mínima utilidad para nuestro futuro profesional, siendo de todas formas insuficientes.
Por favor señor decano cambie esto, haga algo por favor. Yo no he entrado en esta carrera para que me vuelvan a repetir los contenidos de 4º de la ESO, y que una vez transcritos en el examen se me volverán a olvidar.
Alguno dirán que si tanto interés tengo en la didáctica, los problemas que pueden surgir con los niños, su psicología evolutiva, como piensan, sus motivaciones... que lo busque en las espléndidas bibliotecas universitarias. Pero para poder construir mi catedral, por favor enséñame a hacer una capilla.